sábado, 21 de enero de 2012

¿Cuánto durará el efecto Simeone?

Simeone, dirigiéndose a la afición colchonera en su primer entrenamiento con el Atlético de Madrid.

El Atleti funciona por rachas y por impulsos. La afición estaba contenta y satisfecha con los resultados de principio de temporada, pero pronto se vino abajo con las primeras dudas y flojeras de la plantilla. La reacción: pitos en los partidos, pedir la dimisión del entrenador y cargar contra la directiva. La ilusión duró poco. Con Manzano con un pie fuera del equipo, y Simeone con otro dentro, la afición se volvió a ilusionar. Tras dos partidos con el argentino en el banquillo y una evidente mejoría del equipo, los colchoneros vuelven a estar contentos y apoyando a la plantilla pero, ¿por cuánto tiempo?

Simeone ha llegado al equipo de sus amores para sacarlo del agujero en el que se encontraba tras el fracaso del proyecto de Gregorio Manzano. El argentino podrá rearmar los ánimos del equipo y llevarlo a puestos europeos para acabar ahí a final de temporada. En ese momento, si esto sucede, la afición atlética pensará que el proyecto de la temporada ha triunfado y que el objetivo se ha conseguido. En mi opinión, por mucho que eso suceda, el proyecto ya ha fracasado. El haber comprado jugadores por mucho dinero y haber vendido a las antiguas estrellas por menos de lo deseado, es ya un fracaso. Traer a un entrenador que, por mucho que defendiese su proyecto contra viento y marea, creo que no estaba convencido de él y tener que echarle antes de Navidad, es también un fracaso. Más que nada porque no están en la situación (entrenador nuevo y eliminados de copa por un 2ªB) que seguramente se habrían imaginado en Agosto.

El Atlético tiene una buena plantilla como para conseguir cosas importantes en la temporada. Están décimos en la liga a tres puntos de puestos europeos y en dieciseisavos de final de la Europa League. La tripleta atacante (Diego, Falcao y Adrián) lo bordó la jornada pasada contra el Villareal, demostrando que son capaces de hacer las cosas bien, ofrecer un juego dinámico y hacer del actual Atlético un gran equipo. El problema reside en la directiva y en la forma de gestionar el club. Deberían pensar a largo plazo para que funcione de verdad la maquinaria colchonera y no tener que estar rehaciendo el proyecto y redirigiendo la dirección que se quiere seguir una y otra vez.

La cuestión a resolver ahora no es si Simeone hará jugar bien al equipo o no, sino cuánto durará su efecto en el Atlético de Madrid. Para cuando se acabe, volverán los pitos y las cargas contra la directiva y alguien tendrá que ocupar la silla caliente del banquillo del Calderón. ¿Podrán Cerezo, Caminero y Gil Marín estabilizar al Atlético a largo plazo? No sé yo. ¿Podrá Simeone mantener a la afición en un estado de satisfacción en el que no tengan que preocuparse por que se acabe? Ya veremos, esa es la gran tarea que tiene por delante.

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